
Originalmente los martes iban a ser para hablar sobre plástica, pues con morbosa intención les contaría curiosidades de algún pintor, incluso hoy ya tenía uno elegido, pero por una acción meramente obsesiva las palabras no salen. Rehuyen dejando un gran vacío en mi atolondra cabeza; entonces buscando entre los confines de mi psique un por qué, me encuentro un pelambre, un nido en el cual se postra un único deseo, igual de atolondrado, frío, maltrecho y roto.
Ese deseo acunado y dolorido es un viejo recuerdo, ese recuerdo es este poema de Eva María Berg, poeta alemana de verso libre, y como quiero que los huesos de ese esqueleto reposen tranquilos, se los dejo aquí.
Pongan atención se dan cuenta de cómo clama libertad pero no puede con ella, cómo teme ese salto. Cómo todos por herencia no logramos saltar, y con ello una pregunta ¿Acaso lo que hoy, mañana, días o dentro de años tengo o tendré es lo qué quiero? ¿Me apetece una vida convencional? Por eso amigos es un deseo adolorido, atolondrado e involucra caer en un abismo profundo, para ascender primero debes caer.
¡Ojalá lo disfruten! ¡No temas a tus propias alas!, si es lo que quieres hazlo, pero date cuenta que es tú deseo y no el deseo de tus padres, tus amigos, hermanos o pareja. Sólo tu deseo, y esto va para todos los seres humanos. ¡Sean felices!
erbe
sie trägt
noch
flügel zwar
verkümmert
doch licht
zu öffnen
vor dem abgrund
zu öffnen
vor dem abgrund
fälltes
ihr trotzdem
schwer
zu springen
herencia
ella lleva
todavía
alas, aunque
atrofiadas
pero fáciles
de abrir
ante el precipicio
le resulta
de todas formas
difícil
saltar
